Las 5 y 20, la vida y las ortigas…
Diciembre 14th, 2010
Voy a rehacer mi vida. Comenzaré de nuevo. Quiero sacar muelas, arreglar cascos de caballo, curar el mal de amores, la gonorrea, la peste porcina, la tisis y la tiña. Inventaré un elixir de juventud que evitará la halitosis, los pedos matinales, los embarazos no deseados y los granos en la cara. Mi elixir levantará penes afuncionales y generará ardor en deprimidísimas féminas. No lo llamaré elixir. Lo llamaré “El Tónico Universal”.
Voy a prometer el pelo a los calvos, y la depilación definitiva a las peludas. Voy a vender juncales torsos a gordos sin sudar nada más que billetes de quinientos. Quitaré lunares y verrugas a base de hierbas y depurativos. Y emplastos de ortiga, que se me olvidan las ortigas.
Voy a hacerme homeópata. Diluiré oro un millón de veces y curaré depresiones. Leeré el iris a un paisano con Rolex, se emocionará, y si se lo pido con gracejo me regalará el peluco.
Voy a dar charlas de marketing, de coaching, de training, de step, de padel y de esgrima.
Voy a dejarme barba y afiliarme a UGT ó a CCOO. ¡Qué coño! ¡Me afiliaré a los dos! Gritaré, puño en alto, “¡camaradas!” con la boca llena de caviar. Paria, puede ser, pero para famélico, tu abuelo.
Voy a escribir un pestilente libro de poesía que solo me gustará a mí. De hecho, no creo que ni lo escriba. Lo copiaré. Llevaré largas bufandas, boinas ladeadas y diré que amo a Dostoievski. Seré un bohemio de finas manos y olor a incienso y naftalina.
Voy a grabar un disco con tres acordes mal juntaos y haré creer a hordas alternativas que soy un genio. Tomaré drogas de síntesis y follaré con una escultural estúpida que se creerá afortunada por ello.
Conclusión. Despedida y cierre. Voy a vivir del cuento: hoy me he levantado a las cinco y veinte y no mola nada.