Me gusta salir cuando me apetece salir.
Diciembre 30th, 2006
Existe un delirio colectivo, anual, irritante y a mi entender netamente pedorro llamado Nochevieja, que me desasosiega de sobremanera. Paso a explicarles con detenimiento:
No me malinterpreten. Yo, como casi todo hijo de vecino, salgo a tomarme unas copitas esa noche. Un año acaba y otro empieza y es un motivo más para salir y hacer un poco el mandril por ahí. Hasta ahí, todo va bien.
Lo que no soporto es el “¿qué vas a hacer en Nochevieja?” formulado el 21 de noviembre. No soporto la liturgia del cotillón. No me gusta el tema de estrenar esos horribles trajes y la dantesca visión de hordas de individuos, de todo sexo y condición, con decencia supuesta, vestidos para matar: AXE y escotazo, escotazo y AXE. Es la fórmula.
No trago, y lo siento en el alma, Maripuri. Nunca me han gustado los días “de salir porque hay que salir y si no sales eres un aburrido”. Me gusta salir cuando me apetece salir. Y puestos a elegir, me gustan los días tranquilitos, en los cuales uno se puede sentar a charlar en la barra de cualquier bar, escuchando un poco de buena música.
Mi compadre el gallego-madrileño sostiene que hay que salir en Nochebuena para llevar la contraria. Respeto su actitud y me parece excelente manera de desestabilizar el sistema. Lo aplaudo. Pero no me puedo acoger a ella porque es salir por llevar la contraria, no porque apetezca. En su militancia antisocial se siente obligado a salir. Por tocar los cojones. Aunque no le apetezca.
Por lo tanto, declaro, para que conste en acta que:
-no estoy nervioso y no he planeado ni salir, ni no salir la noche de San Silvestre.
-si salgo, no llevaré corbata, ni frac, ni reloj de bolsillo, ni me rociaré con AXE ni con pestilentes emulsiones similares.
-si salgo, felicitaré el año con cordialidad, pero no daré abrazos ni repartiré sonoros ósculos a diestro y siniestro.
-no soy un borde.
Ego dixit.